"MUCHA GENTE PEQUEÑA, EN LUGARES PEQUEÑOS, HACIENDO COSAS PEQUEÑAS, PUEDEN CAMBIAR EL MUNDO".

"MUCHA GENTE PEQUEÑA, EN LUGARES PEQUEÑOS, HACIENDO COSAS PEQUEÑAS, PUEDEN CAMBIAR EL MUNDO".



Un proyecto para el área de Pediatría del hospital López Lima fue galardonado en España y será expuesto el mes que viene.

Claudia Villa vive en General Roca, tiene 40 años y es licenciada en Diseño de Interiores y Mobiliario desde que defendió su proyecto final de carrera a principio de año en la UNRN. Pero eso no es todo: con ese proyecto recibió una mención honorífica del jurado de la Bienal Iberoamericana de Diseño y su trabajo será expuesto en Madrid el mes que viene.
¿Pero en qué consiste la propuesta? En trabajar el sector de internación de Pediatría del Hospital Francisco López Lima, en General Roca, para influenciar a través del diseño en el bienestar de las personas, ayudando así a la pronta recuperación del niño internado, lo que redunda en tranquilidad para los acompañantes y un mejor lugar para los trabajadores de la salud.
El pasillo tiene 30 m de largo y 1,73 nada más de ancho, con puertas a las habitaciones hasta llegar al fondo, a esa salita de juegos que tiene ventanas hacia un patio a una altura normal promedio de 90 cm, donde el niño tiene que estar avanzado en el crecimiento para poder mirar. Entonces, usar el verde de la naturaleza y de alguna manera vincular el patio con el interior.
“Alicia en el país de las maravillas” permite tener distintas lecturas de acuerdo a las edades. El sector de Pediatría incluye niños desde los dos meses hasta los 14 años, que físicamente tienen distintas alturas y cognitivamente distintas maneras de leer el espacio. Dentro de ese mundo loco de fantasía, avanzar por ese pasillo e ir generando distintas situaciones, romper esa linealidad, sin olvidar que el niño generalmente entra en camilla, en posición horizontal, por eso las flores y los hongos gigantes permitieron trabajar desde el cielorraso hacia abajo. Y una vez que el niño está internado, que vaya de lado a lado jugando, mirando, tocando, para que pierda el miedo.
“La idea es que los niños se recuperen rápido para poder ir a la salita que hay al final del recorrido, incentivar que coman, que tomen la medicación, que mejoren para poder ir a jugar”, explica Claudia. Un bosque con luces que imitan las rayitas del gato que aparece y desaparece lleva hasta el comedor y el castillo donde, en vez de haber muro y ventanitas, hay un plano de vidrio que permite interacción con el patio al poder jugar en estos árboles viendo la naturaleza y en días lindos poder salir. Y que el tiempo pase lo más rápido posible.

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